Dulce espera
Texto: José Vega// Galería Fotográfica: Fernando Aranda
Todo el sevillano que en la jornada de ayer se echara a la calle para ver los besamanos del fin de semana sabrá del reguero de personas que en los templos de la capital se postraban ante las imágenes devocionales.
Así fue en San Juan de la Palma, donde la pequeña imagen de la Virgen de la Cabeza se exponía ante sus devotos para el besamanos, concretamente, bajo los pies del Cristo del Silencio en el Desprecio de Herodes, de la corporación de la Amargura.


Dejando a un lado a la calle Orfila, donde la imagen del Santísimo Cristo del Soberano Poder en su Prendimiento se presentaba portentoso en su besapiés, con la túnica bordada y parte del misterio en la escena, que tanto buen gusto a regalado la priostía de la corporación, vayamos ahora hasta el Santuario de los Gitanos.
La Virgen de los Gitanos, en el 75 aniversario de su hechura se mostró tal y como la corporación nos tiene acostumbrados últimamente. Si bello fue el Triudo, el besamanos no se quedaba atrás. Manto burdeos, conocido como el “manto de la duquesa” puesto que fue una donación de Dña. Cayetana y saya blanca bordada. Una delicia de conjunto, y otro diez para su vestidor, Antonio Bejarano.


Otra dolorosa, en esta ocasión de la Hermandad de los Estudiantes se presentaba en su anual besamanos con unas blondas que recordaban a la Virgen de las Aguas del Museo. Dicho besamanos, ha sido tanto elogiado como criticado por ciertos sectores cofrades que no terminan de ver a Palomino como un vestidor con el que la Virgen de la Angustia brille a la hora de ser presentada par sus cultos.


Por último, nos desplazamos hasta San Nicolás de Bari, donde la Hermandad de la Candelaria celebraba en honor a su titular el devoto besamanos de la corporación del Martes Santo. La bellísima y dulcísima imagen se postró en el altar de la Parroquia, donde fueron depositados los besos de los fieles que se acercaban a ver el bello altar que la corporación había montado para la ocasión. Manto liso y saya bordada a la espera de la nueva que ya se está realizando.








