Y Sevilla será blanca
Sandra Valdés
Y Sevilla será blanca ese día frío de enero, preludio de lo que ha de venir, cuando esos nazarenitos blancos de cíngulo rojo crucen la puerta de la iglesia de San Sebastián escoltados por ilusiones primaverales.
Ella bajará con nosotros a susurrarnos lo poquito que queda para tenerla a nuestro lado el día más hermoso del año. Ella será la primera a la que una lluvia de pétalos blancos bañará ante el azul intenso del cielo. Plata para una Reina acompañada por sones musicales que llevan su nombre. Pero todo será un sueño, inmerso en otro, mientras que le damos el beso que llevamos esperando doce meses. El beso que contiene la alegría de un hijo reencontrándose con su madre en la intimidad que reflejan las miradas. Porque ese día, el de su besamanos, estamos más cerca que nunca rezándole. Rezándole a una belleza que va más allá de esa estampa de marzo o abril de mi Virgen enmarcada en un blanco palio que parece ser llevada por esos angelitos que son sus costaleros, los que están y los que se fueron a un lugar privilegiado en el que los días son eternos en su presencia. Pero no hay que esperar a ese momento de parque y de palmas, porque Sevilla será blanca un domingo de enero un año más. Y quedan sólo horas…

Sandra Valdés
Fotografía cabecera: Lito Álvarez Ruiz






