Los buenos discos si son antiguos, dos veces buenos
“El repaso”, por Miguel Ángel Font
En la mayoría de los casos, a la hora de valorar un trabajo discográfico, directa o indirectamente sin escucharlo, más de el cincuenta por ciento de nuestra valoración nos la desvela la contraportada. A mi entender, sabio es el que así lo hace, y sobretodo para comprobar el contenido: número de pistas, marchas inéditas, autores, duración y todo lo que concierne a el artista; Pero mi “Repaso” o mi intención es otra y espero o creo que estaréis de acuerdo conmigo.
Comenzamos viendo todo el expositor y vemos el estilo que más nos gusta (CC. y TT, AA. MM., Bandas de música, Música de capilla, etc.), después el sello discográfico, surge alguna pregunta interior que nos dice: ¿Quién será esta productora?, ¿Y este logo de dónde ha salido? Qué raro, y muchísimas preguntas que interiormente pensamos y en absoluto perjudica al contenido.
Otra valoración un poco distinta a la anterior: El estudio de grabación, ¿Cuántos y tantos “fricofrades” hay que dicen: “Como no esté grabado en alta frecuencia, este disco no vale nada” ¡ Ah ! y con Pepe Torrano como técnico de sonido…
Otros minuciosos detalles son la comparación del estado actual de la formación musical: número de componentes, hermandades que acompañan, etc, cuando a lo mejor hace meses que ese disco esta grabado, o décadas incluso.
Por la parte que me toca, este tipo de apreciaciones o conclusiones , no sirven absolutamente para nada.
El sello discográfico no influye en que sea el colectivo musical bueno o malo, aunque tenemos que saber que “Pasarela” absorbía casi todo, aunque otras compañías tenían similares servicios. Desde principios de 2000, por suerte, todo ha cambiado y existe igual o mayor profesionalidad entre varias compañías discográficas.
A nivel estudio podemos decir hoy que los tenemos a la carta, grandes, pequeños, analógicos, digitales, con PC, MAC, ámplia microfonía, y un larguísimo etc. Puedo añadir que el gusto que una corporación musical tenga a la hora de grabar y mezclar un disco también lo tienen en cuenta, y no como venía siendo habitual, bajo las directrices de unos técnicos de sonidos que a su vez se convertían en directores musicales de grabación, que además de carecer de recursos en lo que refiere lenguaje musical entre muchos detalles, imponían sin escrúpulos su manera de trabajar.
Por suerte o desgracia, sigue ocurriendo pero hay otras alternativas como he comentado y de esta forma se rompe al fin el monopolio de compañías discográficas, estudios, etc; Pero queda esa especie de leyenda urbana, una única manera de grabar como antaño, esa que decía que “si no había silencio, no se podía pinchar”, esos efectos (el mismo para todos los discos) que no se apreciaba similitud alguna entre un disco y otro, y tantas cosas … Ahora podemos encontrar infinitas mezclas, eso si, al gusto del artista. Rompamos el mito de pensar que lo antiguo es bueno y viceversa:
“Ni los discos de antes eran tan buenos, ni los de ahora son tan malos”.
Aqui mi “Repaso” para el que pensara lo contrario, os recuerdo que estamos en pleno siglo XXI. Y que “Un mundo nuevo no es más que un nuevo modo de pensar”.
Muchas gracias.

Miguel Ángel Font
Puedes acceder a todos los artículos de Miguel Ángel Font en su blog: El Blog de Miguel Ángel Font






