Sevilla con Dios

ago 29, 2011 Comentarios desactivados

Por Pascual González

¿Donde está el misterio que hace que el sevillano ya nazca, bendecido e iluminado por Dios? Los barrios de Sevilla, con sus principios creyentes, llevan a cabo una didáctica muy particular -y a su forma en cada casa- de obligatoriedad y sentimiento profundo para con Cristo y María, por tanto para con Dios, ese Dios Padre que no se ve, pero que nos enseña al Hijo, que también es Dios, un vecino mas que lo tenemos muy cerquita y tan a mano, todos los que lo rodeamos, los que vivimos en el corral de su Iglesia. Y él nos escucha paciente las cosas que le contamos, buenas y malas, pero con Dios confesamos. Y a él, llevamos nuestros hijos recién nacidos a los que bautizamos cristianos delante de su presencia. Él es el Dios de sus vidas, Humildad, Paciencia, Penas, el que Sentencia, Pilato y luego al pueblo, presenta. Él es el sincero amigo, su compañero de escuela, a lomos de una pollina entre palmas de palmeras, el Cautivo carpintero que hace ruedas rocieras, ¡Salud para el tonelero que han clavao en la madera y para el joven torero, corneado en su faena, que curan en calle Ancha, modistas y costureras! ¡Salud para ese gitano que lleva la Cruz a cuestas, Faraón y Patriarca de estirpe caracolera!

Él es ese guapo mozo que adoran las trianeras y que le dicen “Cachorro” al son de una petenera… El que ora entre anticuarios del Jueves de calle Feria y en su Huerto le confían sus chanchullos y sus ventas, el Doctor Honoris Causa en Silencio y Penitencia que enseña a sus Estudiantes, su Servita Providencia. Él es el Dios de Sevilla al que Herodes lo desprecia, y en el Muro “los Navarros”, Judas lo vende y lo besa, el que pinta con Murillo la gloria del cielo, eterna, expirando entre pinceles y cuadros de gubias muertas, el que Atado a la Columna, le rezan sus cigarreras y claman Misericordia, Agua, Vida, Sal, Pimienta.

Él es el Dios Coronado, Sediento y Crucificado que va en nuestros corazones, Padre, Hijo, Cristo, hermano del Dolor de sus Dolores. Sangre, Buen Fin, Fundación para el Calvario de un hombre Nazareno en su Pasión, el que tiene, en San Lorenzo, su casa siempre dispuesta para nuestras oraciones, nuestras súplicas y ofrendas, al que le piden consejos, el Aljarafe y la Sierra, los Alcores, las Marismas, la Vega, Huerta y Ribera, todos los Viernes del año, Sevilla entera le lleva el calor de su compaña… ¡Que tu Poder nos proteja de las malas tentaciones, de la envidia y de las guerras! ¡Danos Salud pa’ los nuestros con el Poder de Tu fuerza y con Tu Poder bendito, dale al mundo, PAZ ETERNA!

Texto extraído del Blog de Pascual González: La Trastienda Hispalense

Foto: David Adanero Fajardo

El izquierdo por delante, Opinión
Los comentarios están cerrados